Historia

La proposición de un Centro de Neurociencia se basa en la necesidad de generar una instancia de interacción entre las actividades de investigación clínica y básica en las diversas subdisciplinas que contribuyen a esta especialidad, de manera de mantener un liderazgo en esta área, tanto en el país como en Latinoamérica. Este centro promoverá la formación de proyectos de investigación, la formación de alumnos de pre y postgrado de diversas carreras, y la difusión del conocimiento neurocientífico a la comunidad extrauniversitaria.

¿Qué es la Neurociencia?

La Neurociencia es una disciplina científica relativamente nueva, que ha surgido debido al carácter interdisciplinario que tiene la investigación en el sistema nervioso (que incluye a sus componentes neuronales y no neuronales). A mediados del siglo pasado los estudios relacionados a esta disciplina eran de índole ya sea neuroanatómica o neurofisiológica, y a veces bioquímica; y pocos investigadores se atrevían a establecer asociaciones con la conducta o con los procesos mentales (o cognitivos), salvo en el caso de los estudios de lesiones cerebrales. Sin embargo, desde la última veintena del siglo pasado, el desarrollo de nuevas tecnologías en biología molecular, imagenología (macroscópica y microscópica), registros electromagnéticos y los nuevos métodos de análisis matemático han permitido una fructífera interacción entre las diversas disciplinas, que tienden progresivamente a acortar las distancias conceptuales entre los mecanismos genético-moleculares, las estructuras y dinámicas celulares, la cognición y la generación de la conducta (Albright et al., 2000).

¿Qué relevancia clínica y social tiene la Neurociencia?

La investigación en neurociencia tiene inmensa trascendencia en los ámbitos clínico, social, laboral y educacional. El Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos está destinando un significativo 40% del presupuesto a la neurociencia y enfermedades neuropsiquiátricas, lo que hace a esta disciplina un sujeto de intensa actualidad científica, clínica y social. Los desórdenes neuropsiquiátricos (incluyendo trastornos neurológicos, psiquiátricos y psicológicos) dan cuenta de más de un tercio del costo de todas las enfermedades en Europa, afectando a 127 millones de personas, con un costo que asciende a los 386 billones de Euros anuales. En los EEUU, el costo agregado de los trastornos mentales en 1990 se estimó en US$ 148 billones; y los costos asociados solamente al síndrome de déficit atencional e hiperactividad se calcularon en US$ 31.6 billones en el año 2000. A nivel mundial, se calcula que actualmente unos 450 millones de personas sufren de algún trastorno mental, dando cuenta de un 13% de los costos por inhabilidad a lo largo de la vida (“disability adjusted life costs”). Las enfermedades neurodegenerativas afectan hasta a un 30% de la población mayor de 80 años, y se están constituyendo en un verdadero problema de salud pública en la medida que aumenta la sobrevida y la población envejece progresivamente. En especial se pronostica que la Enfermedad de Alzheimer concentrará la gran mayoría de los afectados en países en vías de desarrollo en los próximos 20 años; países que no tienen los medios para responder adecuadamente a estos requerimientos. Más dramática aún es la brecha entre los costos causados por estas enfermedades y el presupuesto asignado a ellas. En Europa, los fondos anuales para investigación cerebral corresponden a menos de un 0,01% de los costos de los trastornos cerebrales; en el mundo, el costo asociado a las enfermedades neuropsiquiátricas llega a un 13% del costo total por enfermedad, en tanto que el presupuesto promedio para la salud mental en los distintos países no supera el 2% del total de los gastos en salud (para mayores detalles acerca de estas estadísticas, véase WHO, 2003). En Chile, las estadísticas indican que los desórdenes neuropsiquiátricos han alcanzado una relevancia insospechada, habiéndose duplicado en la última década en tanto que en otras patologías no se ha observado un aumento o se ha visto una franca disminución.

¿Qué necesidad existe de formar un Centro de Neurociencia?

Esta situación compleja hace cada vez más necesario generar una instancia de gestión donde se articulen proyectos interdisciplinarios clínico-básicos, que permitan la interacción de especialistas en diversas subdisciplinas, y que faciliten la aplicación de tecnologías de investigación básica a problemas de aplicación clínica. La separación institucional en distintas Escuelas y Departamentos académicos muchas veces limita estas interacciones. La vigencia de este tema se hace también evidente en los intereses de los alumnos de pre y postgrado en diversas carreras (incluyendo Medicina, Biología, Psicología, Bioquímica y otras) y programas, que muchas veces expresan su desaliento por no existir programas de postgrado específicamente orientados a neurociencia.

Por otro lado, la separación entre Psicología, Psiquiatría y Neurología (incluso Neurocirugía) se hace cada vez más difusa, y otras especialidades médicas como Imagenología, Anestesia, Medicina nuclear, Medicina familiar y Geriatría han comenzado a interactuar fuertemente con neurólogos, psiquiatras, psicólogos y neurocirujanos. De esta manera, la formación en especialidades médicas y psicológicas, como también la investigación básica experimental e investigación aplicada y clínica se beneficiarán notablemente de la integración a través de la neurociencia, promoviendo equipos multidisciplinarios de diagnósticos complejos y potenciando la investigación aplicada.

¿Qué actividades se desarrollarán?

El Centro promoverá actividades como simposios y conferencias en las distintas Facultades y Departamentos, y más específicamente se impulsará el desarrollo de proyectos interdisciplinarios de investigación donde colaboren especialistas clínicos con investigadores básicos. Estos proyectos pueden ser financiados por fondos extrainstitucionales, o desarrollarse en estrecha colaboración con el sector productivo. Otro objetivo es la formación de nuevos neurocientíficos, a través de cursos interdisciplinarios y la instauración de un Doctorado en Neurociencia cuyo énfasis será en la problemática básico-clínica. Por último, también se realizarán actividades de difusión como diplomados y talleres de educación.

El Centro de Neurociencia permitirá el desarrollo interdisciplinario de nuevos abordajes experimentales, que sirvan para ayudar a comprender la relación entre procesos neurobiológicos a diversos niveles, la función neuronal a nivel celular y poblacional y la generación de la conducta, así como sus disfunciones y asociación a patología neuropsiquiátrica. Se podrán generar nuevas perspectivas orientadas a comprender distintos mecanismos patológicos, y a generar nuevos métodos de diagnóstico y terapias capaces de detectar tempranamente y modificar el curso de la enfermedad.

Por último, un objetivo importante de este centro es la creación de proyectos que tengan una relación con el sector productivo, de manera de llegar a ser autofinanciable en el corto plazo. De esta manera, se puede trabajar en conjunto con la industria en el descubrimiento de nuevos fármacos, nuevas técnicas de estimulación o nuevas estrategias terapéuticas para abordar distintos trastornos neuropsiquiátricos; así como proponer metodologías educacionales y terapéuticas cognitivas que optimicen la asimilación de conocimiento y contemplen la diversidad de estrategias cognitivas en la población.